Malas Noticias (Novela)

¡Hola! Este post es especial, debido a que es el inicio de una novela nueva que acabo de comenzar. ¿De qué se trata? De un acontecimiento catastrófico que ocurrió en una familia (no en la mía), con el tío de un muchacho escritor (el cual no soy yo). ¿Por qué la privacidad, y el énfasis y decir que la historia no es mía? Pues bueno, les dejaré aquí el “Disclaimer” con el que iniciaré la novela llamada: “La Muerte del Tío Jesús”.
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¡Atención!
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Todo lo relatado en esta novela es ficción. Los lugares mencionados si existen, los eventos descritos están basados en uno u otro recuerdo de mi pasado, y alguna persona real, pero es ficción. Sería grotesco concebir que en la vida real existan seres humanos capaces de comportamientos y actitudes tan viles como los aquí presentados. Sin embargo, espero no herir susceptibilidades de personas a quienes “la bota les quede”. Aunque… si una simple publicación de facebook y un rumorcillo pueden causar tanto, ¿qué he de esperar? Como dice una frase inventada por mi: “Si no le dan derecho de réplica a su chivo expiatorio, el escribirá un libro sobre ustedes.”
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Pero repito: todo es ficción.
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Ahora sí, comencemos con la novela, espero que les agrade este adelanto:
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CAPÍTULO 1: MALAS NOTICIAS
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Martín despertó después de otra noche de desvelo. Eran aproximadamente las 7 de la mañana, y la razón por la que se había levantado de la cama a tan temprana hora, a pesar de ser un día cualquiera de vacaciones y de haber dormido poco más de 5 horas, fue que Gabriel, su padre, le llamó con aparente urgencia. El muchacho se desperezó lentamente, tomó su teléfono celular, el cual, a pesar de que nadie le llamaba hacía varios meses, siempre portaba con una vana esperanza de recibir, algún día, una llamada inesperada de una persona especial, y se dispuso a bajar la escalera.
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Al salir de su parte de la casa, sintió el frio matinal y cruzó el jardín para poder llegar a la porción principal de su casa. Ahí, Gabriel estaba parado bebiendo café, recargado a la barra de la cocina y con un semblante de mucha preocupación en todo su rostro. – ¿Qué pasó? – preguntó Martín, bastante extrañado por la actitud tan poco habitual de su padre. –Mira, no te alarmes, pero tu tío Jesús se accidentó en la carretera de Cuernavaca, tu mamá quiere ir a verlo ya mismo. Estoy preocupado. –
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– ¿Grave? – inquirió Martín, mientras hacía una rápida recapitulación mental sobre el tío Jesús: constantemente viajando en carretera, era muy habilidoso al volante; por lo que su accidente automáticamente Martín lo catalogó como “algo extraño”. Seguramente había sido de noche, durante una tormenta o en un fragmento de carretera lleno de curvas, como podría ser “La Pera”. Si, debía ser eso.
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– Si, al parecer está muy mal, pero no sabemos. Nos acaba de avisar Mariela. Dice que está en Cuernavaca ella con tus primos, Gisela, Fátima y Mario. Ahora, te hablé pues no se si irme a trabajar o acompañar a Flor, la verdad tengo muchos pendientes y me gustaría que la acompañaras, por si se necesita cualquier cosa. – Martín, asintió con la cabeza, algo confundido, y subió las escaleras al cuarto de Flor, su madre. –Ma, ¿qué pasó? ¿Es cierto que…?––
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Antes de terminar de preguntar, Flor contestó: –Si, ya me voy… quiero que tu papá me acompañe para que él maneje. – –Pues si quieres voy yo. ¿O Laura también va a ir? – Contestó Martín, antes de bajar a la cocina y servirse rápidamente un tazón de cereal para poder aguantar el próximo traslado al hospital de Cuernavaca donde tenían internado al tío Jesús.
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– ¡Vístete rápido!– escuchó a su mamá decir mientras bajaba las escaleras. Mientras tomaba su desayuno improvisado a base de cereal, un plátano y leche, pasaba revista mental a la ropa limpia que tenía, pensando en que podía llevarse puesto, alguna playera para cambiarse en la noche y otros objetos básicos como el cargador de de teléfono, un cepillo de dientes, papel de baño y una botella de agua.
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Cuando terminó comer y se vistió, volvió a la sala, donde ahora ya estaban Flor y Gabriel, padres de Martín, y Laura, su hermana. Ellos estaban discutiendo que debían hacer y a donde iría cada quien. Como el carro de Flor estaba en malas condiciones (tenía una llanta parchada que amenazaba con poncharse en cualquier momento) y el carro de Gabriel tampoco estaba en condiciones de viajar en carretera, Laura le pediría a su novio, Josué, que los llevara en su auto.
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El plan era el siguiente: como Laura era médico, era más útil que ella fuera a que lo hiciera Martín, por lo que el se quedaría en casa, por si acaso la abuelita Cecilia o algún otro pariente llamara y brindara información extra. Todos los demás irían a Cuernavaca a ver como estaba la situación. Además, Martín debía quedarse en casa para poder abrirle la puerta a su prima Estrella, quien estaba viviendo con ellos mientras cursaba la carrera de enfermería en la ciudad.
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En fin, después de un par de minutos, llegó Josué y la familia, con mucha presteza y preocupación, partió hacia Cuernavaca, para saber que había pasado con el tío Jesús. Y así fue como, un día lunes 24 de junio, comenzó una de las historias más extrañas que habían ocurrido en la vida dela familia Bernal.
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¿Qué les parece? Se que no explico nada, pero posteriormente iré subiendo más y más fragmentos de la historia. ¡Buenas tardes!
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